Google Inc. impone a los usuarios su maligna política de privacidad

La alarmante desprotección de la privacidad a nivel mundial tiene un nuevo ladrillo en la pared. Además del escándalo del software espía Carrier IQ y de las insuficientes medidas que se podrían tomar en la Unión Europea, el derecho a la privacidad vuelve a ser estar seriamente cuestionado a través del sorpresivo y maligno cambio en las políticas de privacidad que Google Inc. pretende imponer a sus usuarios desde el 1 de marzo de 2012.

El 24 de enero Google Inc., la corporación comercial norteamericana de Internet más importante del mundo, anunció a sus usuarios un cambio sustancial en las políticas de privacidad a partir del 1 de marzo de 2012. Estos cambios, lejos de ser claros, técnicos y transparentes, son anunciados de forma confusa, ambigua y bipolar: a veces son presentados como cambios (re-redacciones) insignificantes y otras son modificaciones radicales que ¡el usuario debe atender ya!

En concreto, ¿en qué consisten los cambios anunciados? Por un lado, Google Inc. ha decidido sintetizar las condiciones de uso y la gestión de la privacidad de sus diferentes servicios (unos 60 documentos legales) mediante una nueva política unificada de gestión corporativa de la privacidad. Por el otro, también van a integrar en una sola cuenta (usuario, password, correo electrónico) todas las cuentas necesarias para ingresar a sus diferentes servicios.

A partir del 1 de marzo los servicios de Google Inc. podrían pasar a ser transparentes unos con otros, se necesitará sólo ingresar a uno de ellos para iniciar sesión en los demás y el “perfil del usuario” será unificado y afectará al resto. Es decir, ya no habrá diferencias entre los servicios de búsqueda de Google, el correo Gmail, la red social Google+, Google Calendar y YouTube. ¿Cuán creíble es Google Inc. cuando afirma que todos sus servicios funcionaban por separado?

Puede parecer gracioso, o hasta ridículo, pero Google Inc. manifiesta insistentemente que todos estos cambios en sus políticas de privacidad responden a una necesidad de simplificarlas y hacerlas m?s legibles para los usuarios. Puntualmente, argumentan que sólo así los usuarios van a poder entender, más allá de un lenguaje legal, qué hace y cómo trata la empresa los datos que suben los usuarios o que ellos recolectan de sus búsquedas o rutinas de navegación.

Mientras a nivel mundial se entiende que una de las mejores opciones para democratizar la gestión de la privacidad de los ciudadanos es dar mayor capacidad a los usuarios para que gestionen sus datos, Google Inc. parece haber tomado el camino contrario. Es decir, quienes deseen continuar usando sus servicios deben aceptar compulsivamente sus nuevas condiciones de uso y privacidad. Para aquellos que no acepten sus condiciones parece que sólo resta la cancelación de los servicios.

Las críticas y protestas no se hicieron esperar. Microsoft salió al cruce de la nueva política de privacidad de Google Inc. y anunció irónicamente que los usuarios del correo electrónico Hotmail pueden seguir utilizando el servicio con tranquilidad. El 1 de marzo podrían darse protestas globales y cancelaciones masivas a los servicios de Google Inc. En las redes sociales ya aparecieron iniciativas que invitan a abandonar sus servicios como una forma de ciberprotesta.

Google Inc. afirma insistentemente el respeto benévolo de la privacidad. De hecho, la corporación pretende erigirse como la “administradora responsable” de la información personal y gubernamental a nivel global. Pero, ¿quiénes van a merituar cuán responsable y benévola es su gestión? Los cambios propuestos son arbitrarios y maliciosos. ¿El mundo tenía mayor respeto al derecho de privacidad antes o después del 1 de marzo de 2012?

* El Dr. Ariel Vercelli es Presidente de BIENES COMUNES A. C. e Investigador del CONICET / IEC-UNQ. Columna publicada en la sección de Tecnología de Télam. Sin licencia.

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