Discurso de Gilberto Gil para Creative Commons Brasil

Va Barrapunto tengo la alegra de comentarles que Jordi Sabat ha traducido al espaol el discurso de Gilberto Gil en la presentacin de las licencias Creative Commons Brasil de Junio de 2004. Como bien dice Candyman en Barrapunto “es un discurso heterodoxo de un poltico heterodoxo, y un placer de leer”. Se trata de un interesante documento que puede servir para continuar la divulgacin de Creative Commons a nivel mundial que puede ayudar a que nuevos interesados comprendan que significan las nuevas tendencias en materia de regulacin del ciberespacio. Gilberto Gil es, sin dudas, uno de los referentes ms importante a nivel mundial en la difusin del modelo que Creative Commons viene proponiendo en materia de derechos de autor. Esta traduccin es un insumo para el evento que en unos dias tendr lugar en Madrid y donde seguramente se discutiran varias de las ideas de Creative Commons. Gracias por la traduccin Jordi!

Les copio el texto que expuso el Ministro (de todos) Gilberto Gil …

Discurso del ministro Gilberto Gil en el lanzamiento de Creative Commons Brasil
PORTO ALEGRE, 4 DE JUNIO DE 2004

Cultura Digital Y Software libre

No debemos olvidar que la cultura digital, que hoy extiende su red por todo el planeta, vivi momentos decisivos bajo el signo del pensamiento transformador; y tambin bajo el signo de la utopa.

Basta recordar la conquista contracultural del microprocesador. La contracultura se caracteriz por llevar el procesador desde los consorcios industrial-militares hasta los hogares para su uso personal.

Del mismo modo sucedi una especie de migracin contracultural en los laboratorios de alta tecnologa y con el sueo de la realidad virtual. California era, en aquel momento, una meca de peregrinacin contracultural a la vez que un centro de alta investigacin tecnolgica. Y todo se mezclaba: Janis Joplin y la ingeniera electrnica; alteradores de estados de conciencia y programacin informtica. Fue as como Steward Brand, organizador del gran festival psicodlico de 1966 en San Francisco, fue a parar al Media Lab del Instituto de Tecnologa de Massachussets, colaborando con Nicholas Negroponte.

En aquella poca, algunos militantes de la contracultura empezaron a ver en el microprocesador un instrumento revolucionario de transformacin social y cultural. Podemos hablar as de una especie de contraculturalismo electrnico, donde se incluye un libro como Computer Lib de Ted Nelson, un joven criado en las aguas del rock y el underground. La rememorada victora contra la centralizacin tecnolgica se dio en ese contexto; fue una conquista de la ciudadana.

En otras palabras: lo que vemos hoy en el mundo, la dimensin informtica, digital, tiene su punto de partida en el movimiento libertario de la contracultura. Nada ms natural, por tanto, desde esa perspectiva poltico-cultural, que la movilizacin en favor del software libre, a fin de de hacer posible pragmticamente un proyecto ms de nuestras utopas realistas.

Es una disposicin estratgica. El software libre ser bsico, fundamental, para que tengamos libertad y autonoma en el mundo digital del siglo 21. Es condicin sine qua non de cualquier proyecto de cualquier proyecto verdaderamente democrtico de Inclusin Digital.

Por todo eso, el Ministerio de Cultura del Gobierno de Lula piensa que Brasil debe prepararse, concretamente, transformarse en un polo del software libre en el mundo. Este es el camino para el dominio completo de la cultura digital; este es el camino para la inclusin de todos los brasileos en el universo cultural contemporneo.

Cultura digital y derechos de autor

La Declaracin Universal de los Derechos Humanos, adoptada por Naciones Unidas en 1948, consagr explcitamente el derecho del autor, y tambin el derecho a la cultura como un derecho humano al afirmar en su Artculo 27 que:

1. Toda persona tiene derecho a participar libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso cientfico y de los beneficios que resulten.

2. Toda persona tiene derecho a la proteccin de los intereses morales y materiales que le correspondan por razn de las producciones cientficas, literarias o artsticas de las que sea autora.

La aparente contradiccin de estos dos postulados -uno que defiende el derecho del autor sobre su obra y otro que consagra el derecho al acceso a esa misma obra- nos remite al equilibrio que debe existir entre esos valores a la hora de elaborar las leyes y tratados para la proteccin de los derechos intelectuales.

Una de los aspectos ms protestados por la sociedad en su conjunto son los mecanismos que impiden el acceso a determinadas obras protegidas. Hoy, dadas las restricciones existentes, es prcticamente imposible, por ejemplo, la realizacin de cursos a distancia va Internet sin que se violen en cierto modo los derechos de los autores de los textos, de las fotografas y de las obras audiovisuales presentes en los cursos. Es necesario modificar esta situacin, de modo que terceros puedan hacer un uso de las obras sin que ello atente contra los autores de las mismas; slo as se reestablecer el equilibrio entre los derechos del autor y los derechos reales de la sociedad, sin causar prejuicio a la legitimidad de aquellos que crearon las obras.

La cuestin de la democratizacin del acceso a la informacin cobra una importancia fundamental en el actual estadio de desarrollo del pas. La exclusin hoy en Brasil es digital y analgica. Es incomprensible el excesivo plazo de proteccin conferido a las obras intelectuales. La legislacin otorga 70 aos despus de la muerte del autor, como regla general, y propuestas en el mbito del ALCA reclaman, especficamente para las obras audiovisuales, un lapso de tiempo superior a los 90 aos, cuando sabemos que el ciclo econmico es de pocos aos.

Por otro lado, la justificacin de la temporalidad de los derechos siempre se bas en el inters pblico o general. Y sabemos muy bien que el modo ms corriente de que una obra entre en nuestros das a ser dominio pblico es la extincin del plazo de proteccin conferido a la misma. Una parte muy significativa del sustrato cultural de una sociedad en un momento histrico concreto est formado por las creaciones intelectuales que se encuentran en el dominio pblico. Deduzco as, que tambin debemos volcarnos en alguna forma de proteccin del dominio pblico, por ser un valor de dimensiones incalculables y que por lo tanto no debe estar sujeto a las reglas del mercado.

Creative Commons

En este sentido el Ministerio de Cultura est participando en la iniciativa de la Escuela de Derecho de la Fundacin Getulio Vargas para el lanzamiento en Brasil de Creative Commons.

Creative Commons nace del esfuerzo de los libertarios del ciberespacio que pasaron a operar como lnea evolutiva en el proceso de construccin de las nuevas soluciones; una interpretacin de las aplicaciones tecnolgicas digitales como fuente de mayor libertad y unificacin de la humanidad.

Por un lado, ms gente, ms masa crtica afectivo/intectual, ms compromiso mutuo y colectivo; ms vigilancia consensual, etc.

Por otro, ms velocidad digital, mayor posibilidad de accesos, mayor comunicabilidad, mayor movilidad, mayor convergencia cultural, corresposabilidad convergente, etc.

Veo las formulaciones audaces de los nuevos pensadores de Creative Commons -los primeros en comprender la dimensin transformadora de las nuevas formas de comunicacin- en directa sintona con los postulados de una nueva filosofa, socioantropologa, economa solidaria, demografa optimista y tantas otras nuevas visiones en campos del conocimiento humano hasta ahora al servicio del viejo paradigma.

En su ya clsico ensayo: Vendiendo vino sin botellas -La economa de la mente en la red global, en la parte introductoria, John Perry Barlow hace, a travs de una inteligente diseccin, un verdadero desarme de la clsica nocin de la propiedad intelectual y sus presupuestos, construyendo una nueva y fundada argumentacin, que yo llamara filosfica, en favor de una original nocin sobre la posesin de los bienes intectuales, sus nuevas formas de circulacin y su nuevo derecho todava por construir.

    (traduccin de un fragmento del ensayo Vendiendo vino sin botellas, de John Perry Barlow)”Si hay algo en la Naturaleza que sea menos susceptible de propiedad exclusiva que todo lo dems, es la accin del poder intelectual llamada idea, la cual un individuo puede poseer exclusivamente mientras se la guarde; pero el momento en que se divulga, se convierte por fuerza en la posesin de todos, puesto que el receptor no puede desposeerse de ella. Quien recibe de m una idea redibe instruccin sin disminuir la ma; igual que quien enciende su vela con la ma recibe luz sin oscurecerme. Que las ideas deberan difundirse libremente entre las gentes por todo el globo, para la instruccin moral y mutua de la humanidad, y la mejora de su condicin, parece algo diseado de forma peculiar y benevolente por la naturaleza cuando las hizo, como el fuego, expandibles por todo el espacio, sin perder densidad en ningn punto, y como el aire que respiramos, en el que ns movemos y tenemos nuestro ser fsico, incapaces de confinamiento o apropiacin exclusva. Los inventos no pueden as, por naturaleza, ser sujetos a propiedad.”- Thomas Jefferson

Si nuestra propiedad puede ser infinitamente reproducida e instantneamente distribuida en todo el planeta sin costo, sin nuestro conocimiento, sin dejar de ser nuestra… cmo vamos a protegerla? Cmo se nos va a recompensar el trabajo que realizamos con nuestras mentes? Y, sin no se nos puede recompensar… quin puede garantizar la creacin y difusin de tales actividades?

Desde el momento en que no poseemos una solucin para lo que es un tipo de desafo profundamente nuevo -y estamos aparentemente incapacitados para impedir la galopante digitalizacin de todo lo que no sea obstinadamente fsico- nos encontramos navegando en una nave obsoleta que se hunde.

Esta nave, la ley del copyright y de las patentes, se desarroll para lidiar con formas y medios de expresin completamente diferentes de la carga vaporosa que ahora se ve obligada a transportar. Est haciendo agua. Y est haciendo agua tanto por dentro como por fuera. Los esfuerzos para mantener a flote el viejo navo son de tres tipos: una radical reconversin; una amenaza a los pasajeros que quieran saltar del barco de que sern penalmente procesados y un soslayo absoluto al problema.

La ley de la propiedad intelectual no puede ser enmendada, retroadaptada o expandida para contener los modos de expresin digitalizada, como si pudiramos la ley que rige la propiedad de tierras y bienes inmuebles a los problemas de sintonizacin del espectro de ondas de radio (Que parece que es lo que se est haciendo!). Debemos desarrollar un conjunto de reglas enteramente nuevo para este enteramente nuevo conjunto de circunstancias.

Buena parte de los que hoy crean propiedad intelectual -los programadores, hackers, navegadores de la red…-ya saben de eso. Infelizmente, ni las compaas para las cuales trabajan ni los abogados de esas compaas tienen experiencia directa suficiente con bienes inmateriales para entender el problema, y sobre todo por qu estos creadores son tan problemticos. Reaccionan como si las viejas leyes pudiesen funcionar, sea por una expansin grotesca o por la fuerza.

Estn equivocados.

La causa de este problema es tan simple como su solucin compleja: la tecnologa digital est deslocalizando la informacin de su plano fsico, donde las leyes de propiedad de toda suerte siempre encontraron su razn de ser. A travs de la historia del copyright y las patentes, la garanta de la propiedad para los pensadores siempre se bas no en sus ideas, sino en la expresin de las mismas. Las ideas se consideraron propiedad de la colectividad humana. Se podan reivindicar cnones, como en el caso del copyright, para alguna frase especfica que gener una idea, o una orden con consecuencias posteriores en el desarrollo tcnico.

Desde siempre. la razn por la que dicho canon impuesto era el momento en que el verbo se haca carne, partiendo de la mente del creador y penetrando en algn objeto fsico como un libro o un aparato.

La llegada posterior de otros medios comerciales ms all de los libros no alter la importancia legal de ese momento de transformacin fsica de la idea. La ley protega la expresin y, con raras y recientes excepciones , expresarse era volverse fsico. Porteger la expresin fsica tena la fuerza de la conveniencia a su favor. El copyright funcionaba bien porque era difcil hacer un libro. Adems, los libros congelaban sus contenidos en condiciones tan difciles de alterar como de reproducir. Copiar o distribuir volmenes copiados eran actividades obvias y visibles, fciles de ser detectadas. Finalmente, a diferencia de las palabras o las imgenes, los libros tenan superficies materiales sobre las cuales se impriman notas de copyright, marcas de editoras o etiquetas de precio..

La conversin de lo mental en fsico era an ms importante para las patentes. Una patente, hasta hace poco, era o una descripcin de la forma por la cual los materiales eran puestos al servicio de una determinada finalidad o la descripcin del proceso por el cual eso ocurra. En ambos casos, el corazn conceptual de la patente era el resultado material. Si ningn objeto con un propsito pudiese resultar, debido a alguna limitacin material, la patente era rechazada. Ni podran patentarse una botella de Klein, o una azada hecha de seda. Tena que ser un objeto que presentara alguna funcionalidad.

As era como los derechos de invencin y autora se vinculaban al mundo a las actividades del mundo fsico. Se cobra, ms que por las ideas, por la capacidad de plasmarlas en un sustrato; el valor estaba en soporte, no en el pensamiento sustentado. En otra palabras, era la botella lo que se protega, no el vino.

Ahora bien, cuando la informacin se aloja en el ciberespacio, el hogar nativo de la mente, esas botellas se desvanecen como causa de la digitalizacin. Ahora es posible sustituir todas las formas anteriores de almacenamiento de la informacin por una meta-botella: complejos algoritmos de unos y ceros altamente lquidos.

As mismo, las botellas fsicas-digitales a las cuales nos hemos habituado -disquetes y otros limitados soportes de bits comerciables- estn desapareciendo cuando la mayor parte de los computadores se conectan en una red global. Internet avanza rpidamente para convertirse el principal medio de circulacin de la informacin y, eventualmente, el nico.

En este estado de cosas, todos los bienes de la era de la informacin, todas las expresiones otrora convertidas en libros, pelculas o discos, o escritos existirn como pensamiento puro o como algo muy parecido al pensamiento puro: alrededor de la red, a la velocidad de la luz, en condiciones que podemos percibir como destellos titilantes o sonidos transmitidos, pero que jams podemos tocar o poseer en el viejo sentido de la palabra.

Algunos pueden argumentar que la informacin requerir siempre alguna manifestacin fsica, tal como su existencia magntica en el disco de titanio de los servidores distantes, pero esas son botellas que no tienen ninguna forma microscpicamente discreta o personalmente significativa.

Algunos argumentarn tambin que nosotros ya nos movemos con expresiones no embotelladas desde la aparicin de la radio, y tendrn razn. Pero en la de la historia de la radio no ha existido manera conveniente de capturar derivados de ter electromagntico y reproducirlos en un soporte manejable con la misma calidad de sonido, como sucede con los soportes actuales. Slo recientemente esto cambi y poco se ha hecho para enfrentar este cambio.

Generalmente la cuestin del pago de productos radiofnicos por parte del consumidor era irrelevante. Los consumidores, ellos mismos, eran el producto. El medio radiofnico era sustentado bien por la venta a los anunciantes de la atencin, en forma de audiencia; bien obligando el gobierno a pagar tasas por el acceso a la radio o por el patrocinio de los programas por parte de las empresas.

Todos los modelos de rentabilizacin de la radio, ya fueran los anunciantes o el gobierno, alteraban invariablemente la pureza de los bienes ofertados. An ms, el marketing directo ha asesinado gradualmente el modelo de soporte para la propaganda comercial.

La radio nos ofreci otro tipo de pago por el producto virtual en forma de royalties, que son el canon que cobran los autores a travs de organizaciones como ASCAP o BMI. Como socio de ASCAP puedo asegurar que ste no es un modelo que podamos recomendar. Los mtodos de monitorizacin son rudimentarios e imprecisos; no hay ningn sistema de contabilidad paralela que se sujeto de fiscalizacin. Para ser honesto, realmente el modelo no funciona.

En todo caso, sin nuestros viejos mtodos de definicin fsica de la expresin de las ideas, y la ausencia de nuevos modelos vlidos para transacciones no fsicas, no sabemos como asegurar el pago justo de los trabajos mentales. Para empeorar la situacin, esto acontece en el momento en que la mente humana sustituye la luz solar y los depsitos minerales como principal fuente de riqueza. An ms, la dificultad creciente de hacer respetar las leyes del copyright y de las patentes est, en ltimo trmino, poniendo en riesgo la fuente por excelencia de la propiedad intelectual: el libre intercambio de ideas.

Lo que quiero decir es que cuando los artculos primarios del comercio, en una sociedad, se asemejan tanto al discurso que estn a punto de convertirse indistinguibles del mismo, y cuando los mtodos de proteccin de los mismos se tornan ineficaces, las tentativas de resolver el problema con una legislacin ms restrictiva amenazan sin duda la libertad de expresin de los individuos.

El mayor constreimiento a nuestras futuras libertades puede venir no del gobierno sino de los departamentos legales de las corporaciones, que trabajen para proteger, por la fuerza, lo ya slo puede ser protegido por la eficiencia prctica o por el consentimiento social general.

Es ms, cuando Jefferson y sus colegas iluministas disearon que devino en la ley americana del copyright su objetivo primario era asegurar la vasta distribucin del pensamiento, no del lucro.

El lucro se convertira en el combustible que llenara las libreras y las mentes de su nueva repblica. Las libreras compraran libros, premiando as a los autores por su trabajo de montaje de las ideas que, de otro modo, incapaces de confinamiento, estaran entonces accesibles al pblico.

Pero cul es el papel de las libreras en ausencia de los libros? Cmo paga ahora la sociedad por la distribucin de las ideas sino cobrando por las propias ideas?

Una complicacin adicional reside en el hecho de que, junto con los soportes fsicos en que ha residido la propiedad intelectual, la tecnologa digital est tambin apagando la jurisdiccin legal del mundo fsico, sustituyndolo por los mares sin fronteras y, tal vez, permanentemente sin ley del ciberespacio.

En el ciberespacio no slo no hay fronteras locales o nacionales para localizar la escena de un crimen y determinar el mtodo acusatorio; tampoco hay acuerdos culturales claros sobre lo que constituye un crimen. Diferencias bsicas y no resueltas entre concepciones europeas y asiticas sobre propiedad intelectual slo se exacerbarn en un rea en la que muchas transacciones tienen lugar en ambos hemisferios y an as, de alguna forma, en ninguno.

Tambin en la ms local de las condiciones digitales, jurisdiccin y responsabilidad son difciles de definir. Un grupo de editores musicales denunciaron a Compuserve este otoo por permitir a sus usuarios subir y alojar composiciones musicales en reas donde otros usuarios podan bajarlas. Como de hecho Compuserve no puede ejercer mayor control sobre el flujo de bits que pasa entre sus usuarios, no se podra, probablemente, responsabilizarla de estar ilegalmente editando esas canciones.

Nociones como propiedad, valor, o la naturaleza de la riqueza en s estn cambiando fundamentalmente, ms que en cualquier otra poca, desde que los sumerios estamparon la escritura cuneiforme y la llamaron de grados estocados. Poca gente es consciente de la enormidad de este cambio y menos an los abogados y funcionarios pblicos.

Aquellos que perciben estos cambios deben preparar respuestas para la confusin legal y social que surgir de los esfuerzos para proteger nuevas formas de propiedad, con los viejos mtodos evidencindose cada vez ms ftiles y consecuentemente ms duros

Este es el problema que vamos a discutir aqu.”

< Copyleft de esta traduccin: Jordi Sabat Mart, bajo licencia de Creative Commons cc-by

Esta entrada tiene 7 comentarios

  1. bubi

    Excelente el laburo que estas haciendo.
    Las CC tienen que difundirse en argentina, y poder ser usadas como en espaa y brasil
    saludos
    bubi

  2. Ariel Vercelli

    Gracias Bubi, pronto habr novedades con el captulo Argentino de Creative Commons.

  3. thelma, romero

    Me puedes contestar esto .
    Compare la nocion de cultura como libertad y la cultura como constreimiento.

  4. Ariel Vercelli

    No se si puedo contestarte eso Thelma. Sin embargo, estoy seguro que quiero que nos compartas lo que escribas al respecto. Gracias por la pregunta.

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